Santander, 8 de noviembre de 2011
Regresaba caminando sola, “detalleando” las calles, a mi habitación de hotel en donde me hospedo aquí en Santander luego de un extenso día de clases en las Becas Botín. De casualidad, me encontré con un joven tocando la guitarra. Lo que vi: talento de sobra y una poca cantidad de euros sobre el forro de su instrumento. Una vez más un “por qué” oí en mi consciencia.
Y la respuesta no es única, pero sí se puede encontrar una solución: hoy (noviembre de 2011, siglo XXI, Europa, España, crisis y elecciones, promesas, paros y más) hay oportunidades. La cuestión es verlas o buscarlas, pero moverse.
Y en el sentido de moverse por nosotros mismos y por los demás, los jóvenes tenemos un compromiso importante con nuestra sociedad (para no usar la palabra “deber”, que suele ser mal entendida): hay que participar en ella. La cuestión es hacer algo. Recoger un papel, caminar por las calles, reclamar derechos a las municipalidades, participar en una ONG… Hay miles de formas pequeñitas en las que poco a poco podemos cambiar nuestra realidad… y nuestras vidas.
Primero, porque nuestra generación es la que está viviendo en carne propia la democratización más grande del conocimiento de la historia, y es necesario entender este movimiento para encontrar modos de acceso común a este conocimiento (de hecho, hoy aprendí que es importante conseguir que las personas, y sobre todo los jóvenes, incrementen contenidos y cultura personales).
Segundo, porque a nosotros se nos heredará lo que los adultos de esta época hacen hoy… y debemos conocer y estar preparados.
Tercero, porque tenemos una vida por delante y, escogiendo lo que escojamos, la satisfacción personal de un mundo mejor, de un Perú mejor, es muy gratificante, porque para vivir una vida plena hay que cambiar lo que está mal y mejorar lo que ya va bien.
El talento que muchos jóvenes peruanos tenemos es real. La decisión es para quedarse, hacer un esfuerzo común y empezar a actuar por nuestra sociedad. Ahora es cuando tenemos que hacer crecer al país (incluso el periodo actual de crecimiento económico nos es favorable). ¿Por qué? La respuesta a esa pregunta no se explica. Se siente.